Aperturas
Tres poetas del África negra
Isabel Osella, una alumna que asiste a algunos cursos que dicto en la Universidad de Buenos aires, en Argentina, me acercó un libro sobre poesía africana. Una revelación de cuarzo cristalino. Oportunidad para respirar en la espiritualidad africana. África: erupción milenaria, constante, de selva, desierto, ríos y almas que danzan y veneran a dioses y antepasados. África: tierra violada por la violencia y desprecio blancos. Mundo sollozante de marginación y olvido. La tragedia suele desplazarse como una gran serpiente oscura por el suelo africano.
El guardador del rebaño: un poema de Fernando Pessoa
Fernando Pessoa: poeta portugués (188-1935). Ser solitario y reservado. En vida publicó solo una obra: Mensagem, que participó en un concurso literario sin fortuna. Pessoa se inventó varios nombres, identidades paralelas, que llamó heterónimos: Caerio, Reisi, Alvaro de Campos. Entre sus grandes obras relucen: El libro de desasociego; Odas de Ricardo Reis; Poesías de Fernando Pessoa; Poesía de Alvaro de Campos.
Dos cuentos de Tolstoi
Un hombre de luenga barba blanca se une con varios campesinos para arar la tierra. Pero, al mismo tiempo que traza surcos con una azada, imagina. No puede evitarlo. Ve una escritura, un texto en el suelo removido. En sus oídos, repiquetean las campanadas de una cercana iglesia de aldea. Y los seres que labran la femenina tierra se inclinan; abren sus manos y liberan una cascada de semillas. Y en el suelo labrado, en el esparcido collar de las semillas, otra vez el hombre barbado descubre páginas escritas.
La pasión de Leonardo
El pintor, Leonardo, camina sobre una llanura acariciada por los líquidos cabellos de una lluvia. Y se detiene. Escucha el murmullo de un viento que le habla a nubes de tormenta de una emoción. La emoción ante el color que arde de vida. Que infunde tanta fascinación como los ojos de un búho que resplandecen en un bosque nocturno.
Resplandores de la narrativa de Mujica Lainez
Cuando los ríos se secan, qué mejor que, otra vez, desplegar el mapa del recuerdo. Allí podremos encontrar nuevamente manantiales efervescentes, sonoros arroyos de imaginación. Y ventiscas que recorren la tierra difundiendo el anhelo de expresión que rebulle en el alma artística. Dentro del bosque de la literatura argentina es nuestra intención recuperar el rico follaje de la obra de Manuel Mujica Lainez (1910-84).
El origen, la fiesta y la recreación del mundo
En muchas culturas, lo que se celebra en año nuevo es la posibilidad del regreso al origen, el recuerdo del sagrado y originario momento de la creación del mundo. También, en tradiciones milenarias, la fiesta se relaciona con el mito, con la comprensión de un sentido profundo de la vida; y con la recreación y el renacimiento. Estas distintas musicalidades posibles de la fiesta y del retorno al origen intentaremos rescatar en este envío de Recuerdo de lo sagrado.
Un cuento de Oscar Wilde: el maestro de la sabiduría
Hasta la cumbre del cerro de cristal llega la mujer. La mujer sostiene un recipiente colmado de agua azulada. A su alrededor, muere un año. Un año que desfallece entre acantilados de piedras desgastadas, atravesadas por grietas. Hendiduras que manan cenizas y polvo. Y sobre el año que se disipa, la mujer derrama su agua. Alimenta un nuevo origen. Asegura la recuperación del principio. En ese lugar quizá podamos pronunciar otra vez algunas preguntas esenciales. La pregunta por la sabiduría ausente, tal vez. ¿Cómo imaginará nuestro nuevo año el sitio del saber profundo?
El estar en la tierra
La mujer y el hombre desnudos ruedan sobre una llanura de hierbas y destellos amarillos. Caminan con un sol y una luna en los tobillos. Desde un cerro cercano, un topo golpea un tambor. Y la tierra responde al tambor con una voz que resuena dentro de las rocas, la corteza de los árboles, o los cuerpos de los seres sensibles. Resuena la voz de la Diosa Tierra dentro del hombre y la mujer.
Kandinsky, la obra de arte y el artista
El artista se sumerge en aguas escarlatas. Allí, en aquel mágico líquido, el ser creador nada, flota. Y a su alrededor emergen colores extraños, sensaciones profundas, paisajes de otras tierras y de una humanidad más elevada. Para expresar y preservar todas aquellas visiones, el artista genera su obra. El sabe que la vida artística real no es gesto o impostura. La vida artística es crear para ser fiel a la potencia creadora del mundo.
